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miércoles, 6 de mayo de 2020

Cáncer y ejercicio físico

Hace tiempo que quería escribir esta entrada, pero lo he ido dejando y ya no quería que pasara más tiempo sin hablar de este apasionante tema.

Si hay un "remedio milagroso" para el cáncer, sin duda este es el ejercicio físico. Con esto no quiero decir que el practicar ejercicio físico nos asegure no tener cáncer, sino que nuestro riesgo de padecerlo disminuye entre un 30-40% si practicamos actividad física de moderada a intensa más de 3 horas a la semana. 
O dicho de otra forma, las mujeres sedentarias tienen un 71% mas de riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Da miedo, ¿verdad? Los últimos años de mi vida fueron bastante sedentarios. Al nacer mis hijos mi vida se trastocó completamente y dejé de hacer muchas cosas que hacía antes. Ser madre es agotador y cansa mucho porque no paras  ni un segundo. Pero eso no es hacer ejercicio físico. Es, simplemente, cansarse. 
Por eso, mi consejo para todas vosotras es que busquéis tiempo para vosotras, porque no se trata de diversión, sino de salud.

El ejercicio no es sólo importante en la prevención, sino también en las mujeres que ya han sido diagnosticadas, tratadas y/o han pasado un cáncer de mama.
Se han demostrado múltiples beneficios del ejercicio físico en los pacientes oncológicos durante las distintas etapas de la enfermedad, mejorando su calidad de vida (como la fatiga y el estado de ánimo) y el pronóstico, ya que disminuye el riesgo de recaída. 

Un metaanálisis publicado en noviembre de 2019 en la revista "British Journal of Sports Medicine" describe que correr se asocia a un riesgo un 23% menor de mortalidad por cáncer. En sus conclusiones encontramos que un aumento en la cantidad de este ejercicio, independientemente de la dosis, llevaría probablemente a una mejoría substancial en la salud y longevidad de la población. Incluso correr sólo una vez a la semana, es mejor que no correr, pero al mismo tiempo, se ha visto que altas dosis no se asocian necesariamente con mayores beneficios en la mortalidad.
https://bjsm.bmj.com/content/early/2019/09/25/bjsports-2018-100493.long

Otro estudio encontró que las mujeres con cáncer de mama que hicieron ejercicio moderado (equivalente a caminar de 3 a 5 horas por semana a un paso promedio) tenían aproximadamente de un 40-50% menos de riesgo de recidiva (o sea, de recaída) de su enfermedad, de muerte por cáncer de mama y de muerte por cualquier causa en comparación a las mujeres más sedentarias.  Los posibles beneficios de la actividad física en relación a la mortalidad por cáncer de mama fueron mayores en las mujeres con tumores con receptores hormonales. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/200955

Los beneficios de practicar ejercicio físico son innegables, sin embargo se estima que cerca de un 70% de las mujeres con cáncer de mama disminuyen sus niveles de actividad. Esto tiene un impacto negativo en su salud y en su calidad de vida, ya que el sedentarismo favorece algunas enfermedades asociadas a los efectos secundarios de los tratamientos que pueden influir en la supervivencia.

Al escribir esta entrada me he dado cuenta de que había algo que yo podía hacer activamente para mejorar mi calidad de vida y mi supervivencia, y que no le he dado la importancia que debería.
Debo reconocer que desde que me diagnosticaron cáncer de mama he intentado aumentar mi actividad física, pero a niveles no muy intensos. Ahora soy consciente de que si quiero conseguir mayores beneficios en mi salud debo esforzarme más. Y os animo a todas a hacer lo mismo.


Aquí os dejo el link a una guía sobre ejercicio físico en el cáncer de mama: https://seom.org/seomcms/images/stories/recursos/Guias_Nutricion_Ejercicio_Cancer_Mama.pdf


"El ejercicio físico y el trabajo combinado ejercen una feliz influencia sobre la mente, fortalecen los músculos, mejoran la circulación y dan al enfermo la satisfacción de conocer su propia capacidad de soportar." Ellen White.

martes, 28 de abril de 2020

Linfedema

Hoy me gustaría hablar un poco del linfedema. Quizá es la primera vez que escucháis esta palabra, y eso quiere decir que afortunadamente no tenéis o no estáis en riesgo de sufrir esta enfermedad.
Sin embargo, muchas mujeres que han sufrido un cáncer de mama, terminarán familiarizándose con esta palabra.

Podemos decir que el linfedema ocurre por una obstrucción del sistema linfático, que forma parte del sistema inmunitario. Como consecuencia, la linfa no drena bien, el sistema linfático no puede transportarla hasta el sistema sanguíneo y se acumula. Esto se traduce en la aparición de edema o hinchazón.

El linfedema puede ser de dos tipos:
- Primario: debido a una alteración congénita del sistema linfático. Es poco frecuente.
- Secundario: alteración del sistema linfático debido a otras enfermedades o procesos. Es el tipo más frecuente. Las causas más habituales son la cirugía, el cáncer, la radioterapia para el cáncer y algunas infecciones. Pero también existen otras posibles causas.

Así que, como mujer con cáncer, a la que le han realizado linfadenectomía (extirpación de los ganglios linfáticos) y ha recibido radioterapia, mis probabilidades de padecer linfedema aumentan considerablemente.

Esto no quiere decir que irremediablemente vaya a desarrollar linfedema. De hecho, el riesgo de padecer linfedema asociado al cáncer de mama tiene una incidencia general de un 21,4%, siendo mayor el riesgo si has sufrido linfadenectomia que si sólo te han realizado biopsia del ganglio centinela.
El linfedema asociado al cáncer de mama (BCRL: breast cancer related lymphedema) aparece durante el primer año en el 75% de los casos y en el 90% en los 3 años posteriores a la cirugía.

Los factores que se asocian a un mayor riesgo de BCRL son:
- Mastectomia total
- Disección axilar
- Linfonodos positivos, > cantidad de nodos resecados
- Radioterapia
- Uso de taxoles
- Obesidad

Existen nomogramas que permiten calcular el riesgo de desarrollar linfedema en los próximos 5 años.
Aquí os dejo el link a uno. Está en inglés y os pedirá algunos datos técnicos sobre el tratamiento recibido: https://riskcalc.org/BreastCancerArmLymphedema/

Hay varios niveles de linfedema:
- Estadio 0 o latente: aunque el sistema linfático está alterado, existen mecanismo de compensación y no hay edema.
- Estadio I o reversible: inflamación suave. Mejora con la elevación del brazo y el reposo.
- Estadio II o moderado (irreversible). Hay más edema. Elevar el brazo no sirve para disminuir la inflamación. Aparece fibrosis (tejido endurecido). Se puede tratar, pero los cambios aparecidos (fibrosis) son irreversibles.
- Estadio III, severo o elefantiasis: hinchazón extrema. Piel endurecida y engrosada. Edema duro. Infecciones cutáneas de repetición. Dolor y limitación funcional. Es relativamente poco frecuente en las mujeres con cáncer de mama.

Al ser una enfermedad crónica sin tratamiento curativo (solo se pueden tratar los síntomas), es muy importante el diagnostico precoz, es decir, detectar el edema en sus fases más iniciales. Y es que, un diagnostico precoz permite un tratamiento temprano y se obtienen mejores resultados.



Un truquito para ver si hay edema consiste en cerrar el puño y observar los huecos entre los nudillos. Hay que comparar ambas manos. Si notamos que los huecos desaparecen es porque hay edema.
Es recomendable hacer esto cada día, así como mirarse en el espejo buscando diferencias significativas entre ambos brazos.





El tratamiento se hace con Terapia Física Descongestiva (TFD o TDC), que incluye:
- Drenaje Linfático Manual
- Vendajes o prendas de compresión-contencion
- Ejercicio
- Cuidados de la piel
- Educación del paciente

Algunos consejos para disminuir el riesgo de linfedema son:
- Protege el brazo. Evita hacerte heridas, quemaduras, etc, que pueden favorecer las infecciones. Evita procedimientos médicos como extracciones de sangre, vacunas, tomarse la tensión arterial, etc. en el brazo afectado.
- Evita el calor y las temperaturas extremas. No te apliques hielo ni calor directo (almohada eléctrica). Evita las saunas y cualquier situación que exponga el brazo a una fuente de calor intenso.
- Eleva el brazo cuando sea posible.
- Evita la ropa ajustada que pueda presionar el brazo. Se recomienda usar sujetador sin aros y de tirante ancho.
- Cuida la piel del brazo e hidratala bien. Cuida las uñas de la mano.
- Haz ejercicios y estiramientos, pero evitando las actividades extenuantes.


Aquí os dejo unos links a páginas con información útil sobre el linfedema, consejos, ejercicios, etc:
https://aelinfedema.org
https://www.aecima.com/es/9052/linfedema-como-prevenirlo-ejercicios-y-tratamiento/
https://www.pfizer.es/Assets/docs/publicaciones/linfedema.pdf
https://www.adplaragon.org
https://www.breastcancer.org/treatment/lymphedema/treatments

"El éxito  es la suma de pequeños esfuerzos repetidos día tras día". Robert Collier.




martes, 14 de abril de 2020

Especial coronavirus

Estamos viviendo unos momentos especiales desde que el coronavirus entró en nuestras vidas. Hemos visto como este microorganismo ha cambiado nuestra vida a nivel familiar, social, laboral y económico. Recibimos cada día cientos de noticias, mensajes, videos, opiniones y consejos sobre la enfermedad, su origen y su tratamiento. Y es lógico que, entre tanta información, estemos más perdidas que nunca.

Por eso he decidido escribir unas líneas sobre este tema.
El 11 de febrero de 2020 la OMS anunció el nombre oficial para la enfermedad provocada por un nuevo coronavirus, identificado por primera vez en Wuhan (China). Este nombre era COVID-19 (COrona VIrus Disease), en el que el 19 hace referencia al año de aparición, que fue el 2019.

Hay muchos tipos de coronavirus humanos, como los que producen el catarro u otros tipos de infecciones respiratorias de vías altas. Pero este coronavirus nunca antes había sido visto en humanos. Era un virus nuevo, el SARS-CoV-2.

El contagio se produce por contacto cercano, a través de las gotas respiratorias que las personas producen al hablar, toser y sonarse. Estas gotas pueden viajar por el aire y ser inhaladas o depositarse en la boca, nariz u ojos de las personas que se encuentran cerca. También se ha aislado el virus en las heces de las personas infectadas.
Es un virus muy contagioso, casi 3 veces más que el virus de la gripe. Las personas comienzan a ser contagiosas 2 días antes de la aparición de los síntomas. Es importante saber que aunque el 25% de las personas infectadas no desarrollen síntomas, aun con todo son contagiosos.

Con frecuencia, las gotitas respiratorias y el material fecal pueden terminar sobre las superficies,  pudiendo sobrevivir en esas superficies horas e incluso días. Al tocar esas superficies y después tocarnos la cara, podemos exponernos al virus. Sin embargo, esta forma no es la principal vía de contagio, que es el contacto estrecho con otras personas infectadas.

Los síntomas más frecuentes son: fiebre, tos seca y cansancio. También puede aparecer dificultad respiratoria, dolor de cabeza y muscular, dolor de garganta, dolor en el pecho, conjuntivitis y perdida del gusto y del olfato.
La mayoría de las personas infectadas tendrán un cuadro respiratorio leve y se recuperarán en unas 2 semanas. Sin embargo, algunas personas presentarán síntomas graves y necesitarán ingresar en la UCI.

Las personas con un mayor riesgo de desarrollar síntomas graves son: los mayores de 60 años y las personas con enfermedades crónicas, principalmente enfermedades cardíacas, pulmonares y diabetes. Las personas que están recibiendo tratamiento para el cáncer que debilite el sistema inmune o cause problemas pulmonares también tienen un riesgo elevado de sufrir síntomas graves.

La mejor forma de no enfermar es evitar la exposición al coronavirus. Es importante guardar la distancia social. Es decir, limitar el contacto con otras personas, aunque aparentemente estén sanos.
Quedarse en casa y no ver a nuestros seres queridos puede resultar muy duro, pero es importante que guardemos esa distancia social.

Si estáis recibiendo quimioterapia u otros tipos de tratamiento que debiliten el sistema inmune o afecte a los pulmones, debéis extremar las precauciones:
- Ser muy cuidadosas con la higiene y lavaros muy bien las manos
- Evitar tocarse la cara
- Evitar el contacto con otras personas (distancia social)
- Llevar mascarilla
- Preguntar a vuestra oncóloga cómo actuar si os contagiáis
- Mantener un sistema inmune fuerte: dormir lo suficiente, comer saludablemente y hacer ejercicio
- Pedir a algún familiar o amigo que os haga la compra, vaya a la farmacia, etc., en vuestro lugar, para salir lo menos posible de casa
- Desinfectar bien las superficies

Tanto en las personas que han superado un cáncer como en las que aún están recibiendo tratamiento, el riesgo de enfermar por coronavirus es el mismo que para la población general. Sin embargo, los tratamientos que afectan al sistema inmune aumentan el riesgo de padecer una infección grave. Por eso hay que ser muy cuidadosas.

Nos ha tocado vivir una época extraña y estamos viendo cosas que jamás hubiéramos imaginado ser posibles. Pero no debemos tener miedo. Hay que tomar precauciones, evitar riesgos y luchar cuando haga falta. Porque "todo va a salir bien".

Aquí os dejo algunos links a páginas de información sobre el coronavirus:
https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/home.htm
https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index.html
https://www.breastcancer.org/about_us/press_room/news/coronavirus?flip#facemask

"Algunos días no habrá una canción en tu corazón. Canta de todos modos" Emory Austin.



miércoles, 25 de marzo de 2020

La operación (III): ingreso, regalos y almohadas del corazón

Antes de hablar sobre la linfadenectomia como comenté en la entrada anterior, quería explicar un poco cómo fueron los días del ingreso después de la operación.

Si sólo me hubieran quitado el tumor, hubiera estado en el hospital 24-48 horas. Pero lamentablemente me hicieron linfadenectomía, y eso alarga el postoperatorio. En total estuve ingresada 5 noches.

Me adjudicaron una habitación doble y por suerte, mi compañera era muy simpática, así que pude disfrutar de buena compañía durante mi estancia hospitalaria. Y eso es algo para agradecer, porque los días pasan más rápido cuando te encuentras a gusto.

De estos días, destacaré varios puntos.
- Aunque yo no quería que nadie se quedase a acompañarme por las noches, mi hermana insistió en ello, y debo agradecérselo. La verdad es que con el drenaje en un lado, el gotero en el otro, el dolor y la movilidad del brazo reducida, no es momento de hacerse la heroína. Así que dejaos ayudar por vuestros seres queridos.
- Unas amigas me enviaron un ramo muy especial.
Era una ramo de frutas con chocolate. No se si habéis visto algo similar, pero es un regalo muy original y bonito. Aquí en Pamplona me enviaron el ramo de una empresa que se llama Loreki (www. loreki.es). Cuando visitas la página se te hace la boca agua al ver todas las cosas ricas que tienen. A todo el mundo le encantó el ramo. Todo estaba riquísimo, pero las fresas con chocolate estaban deliciosas.


- Otro regalo que recibí, de parte de la Asociación Saray (Asociación Navarra de Cáncer de Mama) fue una almohada del corazón. La iniciativa de las Almohadas del corazón es algo muy bonito, y ahora os explicaré en que consiste. Como su nombre indica son unas almohadas en forma de corazón que se entregan de forma gratuita a las mujeres intervenidas de cirugía mamaria. Estas almohadas ayudan a reducir el dolor de la incisión, la protegen y disminuyen la tensión de los músculos del hombro.

En resumen, ayudan en la recuperación después de la operación.
No se pueden comprar o vender. Las almohadas se elaboran de forma altruista y se regalan.
Los orígenes se remontan a 2001, cuando una enfermera de oncología de un hospital de Tenesse (USA) fue operada y sus tías le confeccionaron una almohada que se adaptaba perfectamente debajo del brazo. Pronto aplicó la idea a su hospital y de ahí se fue extendiendo, no solo por EEUU, sino por Europa y otros lugares.
En España fueron introducidas en el año 2009, en Mallorca. Y de allí pasaron al resto de la península.
Aquí en Pamplona, varias veces al año, la Asociación Saray hace un taller de almohadas de corazón. Todas las mujeres que quieran van de forma voluntaria y cosen las almohadas que serán luego entregadas en los hospitales.

Yo participé en uno de estos talleres y estuve cosiendo almohadas mientras conversaba con otras mujeres en un ambiente relajado y distendido. Fue una bonita experiencia, porque ves como la generosidad y el altruismo aún están presentes en esta sociedad tan individualista.

"Se el cambio que quieres ver en el mundo." M. Gandhi




jueves, 5 de marzo de 2020

La operación (II). El drenaje y algunos consejos.

Cuando entré en quirófano lo hice con mis propias expectativas y miedos
Por supuesto, quería conservar mi mama, no quería que me la quitaran. Pero por encima de todo no quería que me quitaran los ganglios.
Por eso, lo primero que pregunté cuando abrí los ojos era si me habían quitado los ganglios. Y lo que oí fue como recibir un jarro de agua fría, ya que me confirmaron que me habían hecho una linfadenectomía axilar. En la próxima entrada hablaré de la linfadenectomía y su relación con el linfedema.

Me costó un poco despertar del todo de la anestesia. Estuve horas con un sopor muy molesto, entrando y saliendo del sueño, hasta que finalmente me despejé del todo. Por lo demás, no puedo quejarme mucho, ya que la anestesia me sentó bastante bien y no tuve mucho dolor.

En el quirófano te ponen un drenaje redón, para facilitar la salida del líquido de la herida quirúrgica.
El redón es un tubo multiperforado que se conecta a un frasco en el que se ha hecho el vacío para que vaya aspirando el líquido que va drenando. Tiene una especie de fuelle que debe estar recogido para que funcione correctamente. Lleva también una pinza que debe estar abierta cuando el drenaje esté conectado.

El líquido de drenaje era serosanguinolento y, afortunadamente, no era muy cuantioso. En cualquier caso, tuve que llevar el drenaje 6 días. Dan el alta con el drenaje puesto y te dan unas indicaciones sobre el manejo del redón en el domicilio.

Para facilitarte la vida y no tener que ir siempre con el drenaje en la mano, una opción es comprar un bolsito pequeño tipo bandolera, para meter el frasco dentro y así tener las manos libres cuando te muevas de aquí para allá.

El drenaje hay que llevarlo las 24 horas del día y resulta algo incomodo. Además, hay que ir con cuidado de no dar ningún tirón o engancharte en algún sitio.
Es posible ducharse con el redón, siempre y cuando se vaya con cuidado y secando después la zona de inserción del drenaje en la piel suavemente, a toques.

La rutina diaria después de la ducha consistía en limpiar la zona (drenaje y heridas quirúrgicas) con betadine u otra solución antiséptica y poner gasas limpias.
Al principio necesitaba ayuda para hacerlo ya que no tenía mucha movilidad del brazo afectado y no llegaba a los puntos más alejados. Así que debo dar las gracias a mi madre y a mi hermana pequeña por su ayuda durante los primeros días postcirugía.

Por las noches, a la misma hora aproximadamente, medía el contenido drenado y lo marcaba en el frasco con un rotulador permanente. Esto es importante, ya que cuando el débito del drenaje es inferior a 50 cc durante dos días consecutivos, se considera aceptable retirar el drenaje.

Con el informe de alta hospitalaria te dan cita para la primera revisión, con el servicio de enfermería. Yo salí un sábado y el lunes me tocó la revisión. En consulta la enfermera te pregunta si has tenido algún problema y revisa la herida quirúrgica y el drenaje. Y por fortuna, me quitaron el redón. Sentí un gran alivio cuando, de un tirón, me quitaron el tubo de drenaje. No duele cuando te lo retiran, ya que es muy rápido.

Consejos para los primeros días después de la operación:
- En primer lugar, seguir siempre las indicaciones de vuestro médico.
- Si os ponen redón, va bien utilizar un bolsito pequeño para meter el frasco del drenaje y tener las manos libres.
- Los primeros días después de la operación (principalmente si te han realizado linfadenectomía), la movilidad de brazo y hombro estará dificultada, por lo que es importante llevar ropa fácil de quitar y poner. Es decir, mejor camisas que jerséis.
- Es recomendable utilizar un sujetador cómodo, de algodón, de los que se abrochan por delante. Venden sujetadores especiales postquirúrgicos en las tiendas especializadas, pero también podéis encontrarlos en Amazon, Carrefour, Women Secret, etc, mucho más económicos. Preguntad por la línea de sujetadores postcirugía. Aquí en Pamplona, la marca Selene colabora con la asociación Saray y nos regalan un sujetador antes de la operación.
- Hacer los ejercicios indicados por el servicio de Rehabilitación. Después de la operación, los médicos rehabilitadores vinieron y me dieron una pauta de ejercicios para hacer varias veces al día todos los días. Es importante hacerlos para recuperar la movilidad de brazo y hombro cuanto antes.
Aquí os dejo un link a una página del Hospital Parc Taulí que está muy bien. Hay un video con ejercicios de ejemplo. El vídeo está en catalán pero se entiende bastante bien https://www.tauli.cat/tauli/images/Usuaris/documents/Linfadenectomia_Info_Pacients_ES.pdf

Y sobretodo, os aconsejo paciencia. Esto va lento, más de lo que nos gustaría, pero el cuerpo necesita su tiempo para sanarse. Así que no os agobiéis y tomároslo con calma.


"No importa lo lento que vayas mientras no pares". Confucio.


martes, 11 de febrero de 2020

La operación

Hace mucho tiempo que no escribía en el blog, pero he pasado una temporada difícil. Entre otras cosas, mi padre falleció el día 2 de febrero. Después de una larga enfermedad, recibiendo diálisis 3 días a la semana durante 10 años, por fin pudo descansar. Y a pesar de que en estas situaciones te vas haciendo a la idea de que el final se acerca irremediablemente, las despedidas son tristes y dolorosas.

Cuando sufrimos o lo pasamos mal, parece que el tiempo pasa más lento. Pero los días iban pasando y poco a poco íbamos cerrando etapas.  

Terminé la quimioterapia el 12 de septiembre y me programaron la operación para el 22 de octubre. Antes de la operación hay que dejar un tiempo para que el cuerpo vaya recuperándose, las defensas se vayan normalizando y el organismo pueda enfrentarse a la cirugía en las mejores condiciones posibles.
Es también el momento de repetir pruebas de imagen para comprobar la respuesta del tumor a la quimioterapia y así preparar la cirugía.

El plan inicial era que sólo iban a quitarme el tumor, respetando la mama. Como en principio los ganglios no estaban afectados, seguramente tampoco tendrían que quitarlos.
Aunque te dicen que hasta que no abran y vean lo que hay, no pueden asegurar al cien por cien qué harán exactamente. Y hasta que no se analiza el ganglio centinela tampoco pueden asegurar que no vayan a quitar los ganglios.

¿Qué es el ganglio centinela? Los ganglios linfáticos forman parte del sistema linfático, que forma parte del sistema inmunitario de nuestro cuerpo. Además, transporta la linfa por todo el organismo, y la vierte al sistema venoso para su eliminación. Toda la linfa pasa por los ganglios linfáticos,  que la filtran eliminando células cancerosas, sustancias extrañas o células dañadas.
El sistema linfático drena linfa desde la mama a los ganglios de la axila.
Pues bien, el ganglio centinela es el primer ganglio linfático que encontrarían las células cancerosas al diseminarse a través de la linfa. Si no está afectado, se asume que el resto de los ganglios tampoco lo estarán. Es como un "chivato", que nos avisa si el cáncer se ha extendido por ahí.

Pueden existir uno o varios ganglios centinelas (a mí me detectaron 3 ganglios centinelas) y para localizarlos te tienen que hacer una prueba. La prueba consiste en que te inyectan una sustancia radiactiva que se disemina a través de los vasos linfáticos y llega hasta los ganglios centinelas. Después te hacen una linfogammagrafía para localizar los ganglios marcados con la sustancia radiactiva.
Durante la operación el cirujano extraerá los ganglios centinela marcados con la sustancia radioactiva y se analizarán para ver si tienen células tumorales.

Ingresé el día 21 por la tarde, porque la intervención sería el día 22 por la mañana. Hay que estar en ayunas desde las doce de la noche, sin comer ni beber nada. Lo que llevé peor es lo de no beber, ya que acostumbro a beber a menudo.

Por la mañana vino el celador para llevarme a quirófano. Ese momento se me hizo duro. Cuando estás tumbada en la camilla y te vas alejando de tu familia. No sabes qué va a suceder, si van a aparecer complicaciones o si todo irá bien. Sólo te queda confiar, confiar en que Dios dirija al personal sanitario durante el proceso.

Una vez en el quirófano, el anestesista me saludó y me explicó un poco lo que iban a hacer. Me cogieron una vía venosa y me monitorizaron. Y, la verdad, es que no recuerdo nada más. Estaba escuchando como hacían todo y de repente me desperté horas después en otra sala.

"Al final todo saldrá bien, y si no sale bien, es que aún no es el final". De El exótico hotel Marigold.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Surgen complicaciones: la trombosis

El día 31 de julio fue un día especial para mí. 
Y lo recuerdo perfectamente porque es el día del cumpleaños de mi hija. Ese día hacía 5 años. Me esperaba un día "movidito" preparando el cumple, pero tenía mucha ilusión y deseaba que ese día fuera muy especial para mi peque. Pero a veces las cosas no salen como las planificamos, y ese día se complicó un poco.

Todo empezó nada más levantarme. Me dolía el brazo izquierdo, el del PICC. No era un dolor fuerte, sino sordo. Era una sensación parecida a cuando haces mucho ejercicio y te duelen los músculos. De hecho, pensé que quizá me había pasado cogiendo a mi hijo el día anterior y por eso me molestaba el brazo. Pero también empecé a notar que se me estaban hinchando el brazo y la mano. Tuve que preguntar a mi hermana si ella también me notaba la mano mas hinchada, porque era algo sutil y realmente tenía mis dudas sobre el aumento de tamaño de mi extremidad. Mi hermana confirmó mi sospecha, ya que ella también notaba que mi mano estaba más hinchada.

Lo primero que hice fue quitarme del dedo la alianza matrimonial, porque si la mano continuaba aumentando de tamaño, el anillo comprimiría el dedo y sería complicado sacármelo.
Y lo segundo que hice fue acudir a la consulta de enfermería de oncología. Tuve que esperar un buen rato hasta que me tocó mi turno.
La cosa iba muy lenta, y yo tenía que preparar una fiesta. Así que me armé de paciencia y organicé todo con mi esposo y mi hermana para que se ocuparan del cumpleaños.

La enfermera habló con mi oncóloga y me solicitó una ecografía Doppler, para descartar una trombosis.
Estuve esperando más de una hora a que me hicieran la prueba. Cuando por fin me llegó el turno, pasé a la sala en la que la radióloga me hizo la ecografía. Me comentó que ya había hecho varias ecografías a pacientes de quimioterapia por sospecha de trombosis, pero que todas habían salido negativas. Sin embargo yo fui la excepción de esa mañana y me confirmó que tenía una trombosis venosa profunda (TVP), "de libro".

¿Qué es una trombosis venosa profunda (TVP)? Una TVP aparece cuando se produce un trombo (coágulo) en una vena profunda del cuerpo. No hay que confundirlo con la tromboflebitis de las venas superficiales (TVS), que es un proceso menos grave.
Lo más frecuente es que ocurra en las venas de las piernas, pero puede ocurrir en cualquier localización. Los síntomas que suele dar son dolor, inflamación, enrojecimiento y sensación de calor. Aunque  no siempre aparecen todos los síntomas e incluso puede no dar síntomas.
Es un proceso grave porque existe el riesgo de que los trombos de la vena se suelten y lleguen a los pulmones, el corazón o el cerebro. Por eso, ante la sospecha de una trombosis, hay que acudir al médico, para empezar el tratamiento cuanto antes.

El tratamiento consiste en pincharse heparinas de bajo peso molecular, que hacen más fluida la sangre. A mí me pautaron Innohep durante 4 meses.
Las heparinas se inyectan por vía subcutánea, generalmente en el abdomen, aunque se pueden poner en otras zonas como los muslos.
Quizá puede dar un poco de miedo autoinyectarse la heparina, pero es bastante fácil y casi indoloro.

Aquí os dejo unos links de sitios en los que explican cómo ponerse la heparina:
https://www.hmhospitales.com/usuario-hm/apuntes-de-salud/heparina-administracion
https://www.youtube.com/watch?v=g4HOHXM8-gQ

Recordad que las jeringas no se deben tirar a la basura, sino que hay que depositarlas en recipientes especiales que os pueden facilitar en el centro de salud (suelen ser de color amarillo).

Otra opción es utilizar una botella de plástico de alguna bebida o refresco y almacenarlas allí hasta que se llene.

Cuando los recipientes ya estén completos hay que llevarlos al sitio que nos hayan recomendado. Puede ser el centro de salud o un punto limpio. Por ejemplo, aquí en Pamplona hay que llevarlo a un Punto Limpio.


Mi consejo hoy es que estéis atentas a vuestro cuerpo y cuando notéis algo fuera de lo habitual se lo comentéis a vuestro médico. La mayoría de las veces no será nada importante, pero en ocasiones puede haber algún problema que sea necesario valorar.


"Las cosas no salen mal para amargarte o rendirte. Son para romperte y reconstruirte, y que puedas ser todo lo que debas ser." C. Jones.